Una urgente Mayoría

Una urgente Mayoría

Pocas veces la sociedad ha enfrentado una crisis tan global, extendida y devastadora como la que nos ha impuesto el virus del Covid, la secuela de muerte y estragos sociales y económicos sólo tienen comparación con la segunda guerra mundial, la crisis de 1929 y las peores epidemias que la humanidad tiene registro.
Esta crisis adopta el rostro en cada país y territorio dejando al desnudo las precariedades que afectan a amplios sectores de nuestra sociedad, ensanchando las brechas de injustica, exclusión y oportunidades que se arrastran por décadas, sino por centurias.
No es necesario repetir todos los indicadores y diagnósticos que grafican la postergación de la región de la Araucanía y sus habitantes, la falta de acceso a condiciones básicas como agua potable, conectividad vial y digital, a servicios de salud y educación en el actual contexto se agravarán. A lo anterior, sumamos la epidemia de la violencia que en nuestra región el Estado de Chile instaló hace más de cien años y que algunos han elegido propagar con sus respuestas irracionales de violencia o discriminación.
Enfrentamos desafíos mayores donde está en juego la salud y vida de las personas, la seguridad de las familias y las mínimas garantía de paz social, la ausencia del Estado e incapacidad política para conducir y construir soluciones dan paso a la fragmentación y polarización de posiciones.
La elección de un Gobernador Regional no es una varita mágica, por el contrario, implica hacerse cargo de un cúmulo casi infinito de expectativas, problemas estructurales y necesidades sobre las cuales la autoridad regional no tendrá atribuciones dado que el Estado central no cedió sus atribuciones, a pesar de su ausencia e incapacidad para reconocer y abordar las necesidades de los territorios.
Todos los candidatos hemos hecho un esfuerzo por presentar nuestras propuestas, los debates en general han sido en un tono respetuoso y democrático, lejano a las barras bravas digitales. Ahora el desafío mayor será lograr una amplia mayoría que permita poner en curso un proceso de dialogo y participación para identificar y priorizar las necesidades. No podremos hacer todo, pero las pocas tareas que abordemos hay que hacerlas de cara a los territorios, con las y los ciudadanos a través de instancias de participación donde se expresen las visiones y disensos dotando a las iniciativas de la mayor legitimidad posible, con las limitaciones del marco institucional que aún nos rige caracterizado por el presidencialismo, la centralización de poderes y con una visión homogénea de la sociedad
Las alternativas están sobre la mesa, lo más importante es que la opción que resulte electa tenga el más amplio, claro y contundente apoyo ciudadano que permita iniciar la tarea de reconstrucción para enfrentar la pandemia del virus, la violencia e interpelar al estado central, por ello mi invitación a la mayoría silenciosa a que concurra y exprese su opción libre, informada y soberana. La única fuerza legítima que tenemos para responder al centralismo, la violencia y la pandemia para priorizar las urgencias de nuestra región es la fuerza de una amplia mayoría expresada en democracia.