Descentralización

Descentralización

Mucho se ha discutido acerca de si están dadas las condiciones para realizar las elecciones de Gobernadores Regionales en la fecha prevista según modificación de calendario electoral producto de la pandemia. Que “no son suficientes las competencias traspasadas”; que “la actual legislación es muy débil en fortalecimiento de la autonomía local”; que “no están definidas las facultades presupuestarias de los Gobiernos Regionales”; han sido los argumentos esgrimidos por el Gobierno y algunos parlamentarios para aplazar un anhelo  por tantos años postergado.

Más allá de las motivaciones políticas coyunturales y de las lecturas que pueden extraerse del planteamiento de la postergación de elecciones (considerando que la decisión de transferir más facultades a las regiones sólo depende del Ejecutivo y aún tiene amplio plazo sin necesidad de aplazar dichos comicios), lo único claro es que con la elección de Gobernadores Regionales se inicia -no culmina- un proceso de descentralización, el cual con toda seguridad será robustecido en la discusión por una nueva Constitución, pero con agentes regionales empoderados y portadores de una voz legitimada por una amplia base democrática, que podrán opinar e influir en el desarrollo de la deliberación constituyente.

Junto a lo anterior, impulsar una agenda potente desde las primeras atribuciones del Gobernador Regional es clave, como también lo es “mover el cerco” del poder regional para implementar soluciones formuladas desde las particularidades de cada territorio 

Para ello, es imprescindible avanzar hacia mejores estándares de desarrollo inclusivo, bajo el paradigma de la Gobernanza, que no es otra cosa que generar espacios donde se puedan discutir las visiones e intereses que pueden parecer opuestos, pero que necesariamente deben llegar a un equilibrio en pos de un bien común.

Organizaciones funcionales y territoriales; universidades y centros de estudio: agrupaciones religiosas y solidarias; entidades productivas; líderes de opinión; todos deben tener cabida en el diseño de las nuevas políticas que orientarán el accionar de un Estado que comienza a descentralizarse para así dejar atrás los absurdos y las trabas que la concentración del poder político ha dejado en las regiones del país y han impedido nuestro real desarrollo. 

Por otra parte, si bien es cierto que las atribuciones en materia de control del orden público no han sido traspasadas a los Gobiernos Regionales, no es menos cierto que el futuro Gobernador Regional puede jugar un rol fundamental, propiciando instancias de diálogo con aquellos líderes regionales genuinamente interesados en lograr la paz en La Araucanía y aislar a los violentistas.

Es por eso que nuestro compromiso principal está en impulsar una agenda regional en la que todos los estamentos se sientan parte a través de un Consejo Permanente Ciudadano que apoye la formulación, control y evaluación de las políticas públicas regionales;  es por eso también que esta primera propuesta de programa de Gobierno Regional en La Araucanía, ha sido en gran medida levantado de manera participativa, lo que de seguro ampliaremos sumando cada vez más actores a este proceso.

FUNDAMENTOS

Nuestra región tiene tres riquezas insustituibles, que se potencian mágicamente cuando logran articularse y si no pierden su identidad y esencia, condición sine e quanon para que sean potencialidades sinérgicas. Éstas son:

  1. Las personas de diversas condiciones, características e identidad, que habitan y cohabitan sus territorios con diferentes modos de vida, orígenes, culturas y distintos modos de autogestionar su desarrollo.  
  2. Su territorio y composición eco sistémica y ecológica, que se caracteriza por sus paisajes diferenciados, con volcanes, araucarias y montañas, o con valle, ríos y suelo fértil, o su mar y costa, ricos en algas, peces y moluscos, poblado de hombres y mujeres generosamente trabajadores. Habitantes de ciudades y poblados, que bregan por su bienestar.
  3. La construcción de sistemas culturales y productivos, que hacen de la región, un espacio fronterizo regional particular, muy diferente a cualquier otra región del país y con múltiples oportunidades de futuro.

Pero así como tenemos estas tres grandes riquezas y otras que surgen del proceso de sus diferentes interrelaciones, también tenemos tres déficit o carencias que debemos abordar mediante la gobernanza que me comprometo a fundar, con la participación activa de ciudadanos y ciudadanas que buscan contribuir a una región más cohesionada e inclusiva. Éstas son:

  1. Las desigualdades sociales, económicas y ambientales, que se  reproducen tanto en diferentes zonas que rodean  al epicentro urbano que se erige como capital regional, con múltiples anillos distantes del centro de la región así como en el mismo centro de la región,  sumando las comunas y localidades conurbadas, tales como Padre Las Casas, Vilcún a través de la localidad de Cajón o Labranza, ampliando hacia Cholchol, Freire e Imperial. 

    En todas ellas existen potencialidades y oportunidades para resolver sus problemas, déficit y carencias, pero están intervenidas solo de modo asistencial. Cada una de las 32 comunas y sus localidades satélites, tienen potencialidades escondidas y no aprovechadas, por lo que se requiere un Plan moderno, cercano y empático con todos los ciudadanos y ciudadanas que forman parte del territorio. 

    Las personas que las habitan se enfrentan con el orgullo e identidad que da el sentido de pertenencia al terruño o el espacio donde iniciamos y llevamos adelante nuestras relaciones humanas más cercanas. Estas desigualdades están en el acceso a bienes vitales y básicos, como el agua, el derecho a vivir en un ambiente limpio, a tener acceso a servicios sociales básicos, lo que aún no alcanza a un porcentaje importante de la población regional. 

  2. La asincronía en el uso de los territorios y bienes ecológicos o ambientales regionales, en concordancia con los requerimientos de sus habitantes y sus visitantes. 

    Hoy no existe un plan o estrategia de ordenamiento territorial, que instruya y norme sobre los diferentes usos de sus espacios y suelos, por ello a veces nos encontramos con pugnas severas por el uso de suelo, agua, bosques naturales, entre sus habitantes y privados foráneos, cuyos proyectos en muchos casos atentan contra la forma de vida o intereses y/o la sustentabilidad del territorio por la falta de control o manejo de las vulnerabilidades. 

    Sin duda, la tierra y el agua, para muchos son más que simples factores ambientales, constituyen la vida, el desarrollo de las familias y en muchos casos, estos elementos llevan una carga emocional, cultural e identitaria.

  3. Las incongruencias culturales que se acentúan por el poder centralista, que atenta contra el bienestar colectivo de las regiones, concentrando los recursos del país en la región metropolitana, es otro de los grandes déficit o deudas de la región, y como primer hito destaca el hecho de que el Estado no reconoce la coexistencia de diferentes pueblos y formas de vida, cuya distinción mayor es la pervivencia del pueblo originario denominado Mapuche, que habita esta región desde antes de la existencia de la nación y el propio Estado chileno. 

    En La Araucanía coexisten mayoritariamente dos culturas con identidad y cosmovisión diferentes, además de otros grupos minoritarios de origen diferenciado, que son enclaves identitarios, que se sitúan a partir de las diferentes migraciones preferentemente europeas (comunidad italiana, suiza, etc.)

EJES ESTRATÉGICOS DEL PROGRAMA DE TRABAJO PARA EL DESARROLLO DE LA REGIÓN PERIODO 2021-2025

No es posible proponer un Programa de Desarrollo Regional, sin trabajar con las personas, sus derechos e inclusión porque ellas serán parte de esta nueva gobernanza. Fundar un gobierno regional con una nueva gobernanza significa promover la cohesión social y territorial, esto quiere decir, que las personas, su identidad, su vinculación con el territorio, sus intereses serán parte de mi gestión. Para ello planteó una gestión conducida bajo los siguientes lineamientos y ejes estratégicos.

EJES ESTRATÉGICOS DEL PROGRAMA

  1. Cohesión e inclusión social e interculturalidad, reducción de brechas para superar situaciones de pobreza.
  2. Fomento productivo sostenible abordando las dicotomías urbano-rural, indígenas-no indígenas y urbana-urbana.
  3. Conectividad vial y digital al alcance de todos 
  4. Sustentabilidad ambiental, protección y conservación de recursos naturales vitales