La demanda por la casa propia

La demanda por la casa propia

El sueño de cada jefe o jefa de un hogar es tener “la casa propia”, aspiración legítima en una sociedad del consumo, pero cuando se trata de este tema no sólo se adquiere un bien material, que por cierto lo es, si no que se logra la seguridad de la propiedad para la familia.

Para quienes viven de allegados, constituye un cambio notable en sus vidas, como así también para los que viven hacinados en pequeños espacios, que además de ser estrechos les son ajenos. Es el lugar donde comparten los afectos y cariños con sus seres queridos, es la familia que se siente más feliz con el sueño cumplido.

En las últimas décadas son millones aquellos que han logrado realizarlo gracias a que gradualmente el Estado ha implementado una serie de políticas públicas que lo han hecho posible, primero con subsidio y créditos, después sólo con subsidio además de un esfuerzo de ahorro de los beneficiarios.

Sin embargo, el ritmo de construcción de viviendas sociales no es suficiente para satisfacer la creciente demanda de miles de familias que necesitan de un techo propio. Desde enero de 2019 y a septiembre de 2020 se incremento en un 45% el número de familias cuya demanda se ha expresado en tomas de terrenos y es la Araucanía después de la región metropolitana la que más ha crecido con 46 tomas de terrenos (44 en Temuco), que albergan hasta ahora 1283 unidades familiares que demandan una solución habitacional ,sin contar con otras miles que la esperan en postulaciones al Serviu a través de comités de vivienda o postulaciones individuales.

Uno de los principales obstáculos para el desarrollo de expansivos planes de vivienda social, es la disposición de terrenos viables que permitan contar con servicios básicos y transporte dentro del radio urbano de las ciudades, esto ocurre básicamente por la falta de planificación y ordenamiento territorial de parte de la autoridad, construyendo sin un plan de desarrollo habitacional, donde el mercado, las empresas sanitarias y eléctricas deciden donde, cómo y cuando se atiende la demanda de una casa propia.

Veamos las cifras. Familias organizadas en comités 1200 y cupos de subsidios para asignar este año solo 712 y en la modalidad individual, que se tuvo que ampliar el plazo hasta el 7 de Octubre, aún se tienen dificultades técnicas del sistema informático para la única forma de inscripción en línea, donde se estima para el llamado en curso contempla sobre 2000 postulaciones existiendo solo 300 cupos, esto sin contar con la demanda informal en campamentos a la fecha en la región de 1283 familias.

En resumen tenemos 4500 de demanda y sólo aproximadamente mil subsidios, lo que significa que a este ritmo, se están alineando los elementos de una tormenta perfecta para un estallido solo por la demanda insatisfecha y creciente por una vivienda digna.

En esta realidad es indispensable por una parte, un rol activo del Estado en planificar y adquirir terrenos para la vivienda social o bien que el mismo subsidio considere los montos necesarios para la compra de terreno reduciendo de manera importante la larga espera que deben sufrir los beneficiarios, como así también, la asignación de subsidios necesarios y suficientes, ya que está demostrado que no se atiende las necesidades cada vez más crecientes en materia habitacional con las actuales recursos y políticas públicas, convirtiendo las ciudades en una olla a presión de fácil pronóstico para estallar como un polvorín.