“La causa mapuche”

“La causa mapuche”

Una tarea ineludible es definir cómo apartamos y que caminos construimos para enfrentar el conflicto que tiene el Estado central con el pueblo mapuche. Es una condición básica.

El conflicto mapuche, es un conflicto que recrea violencias, que requiere una solución política, hay experiencias internacionales de las que podemos aprender y se requiere iniciar el proceso, aceptando el fracaso de todas las propuestas.

Un gobernador puede hacer un aporte acotado pero hay una tarea que no podemos eludir y es promover todas las instancias de diálogo; una tarea que los gobiernos centrales no han sido capaces de realizar de manera consistente y permanente.

Se debe instalar el diálogo y generar pasos para avanzar hacia una negociación adecuada, justa, equilibrada y asumiendo los temas de fondo.

Identificar los ámbitos que tiene el conflicto, reforma política, territorio, representación política, resguardo de los derechos culturales y acceso a los recursos naturales.

Identificar la diversidad de actores que pueden participar en el proceso, es importante considerar la participación de las mujeres como actor clave que incorpora otra mirada, otra visión.

Se requiere creatividad y flexibilidad, este proceso constituye un proyecto político en sí mismo. Por eso, nuestro proyecto político será construir diálogo desde la Araucanía, porque desde el gobierno central no hay plan, no hay una visión nacional, ni un proyecto país.

El dilema es por donde empezamos, el Gobernador Regional no tiene facultades en esta materia pero el diálogo será un proyecto político en el que no voy eludir mi responsabilidad.

El peor favor que podemos hacer a la Región es quedarnos con frases para el bronce, darse gustitos, yo no seré parte de quienes incrementan el conflicto.

Esto requiere claridad y convicción, con la misma fuerza que impulsaré el diálogo no podemos legitimar la violencia, los métodos de violencia política que tienen algunos grupos indígenas, no indígenas o el Estado; la solución militar y de fuerza nunca ha sido una solución, para los conflictos.

Como no voy a apoyar la justa causa mapuche, que se respeten sus derechos como pueblo si toda mi vida he respaldado la causa palestina, pero jamás legitimaría la violencia contra inocentes, contra los vecinos, contra civiles, eso no lo podemos aceptar como tampoco la violencia del Estado y mi convicción será contribuir con dialogo, y más dialogo para construir una solución política y definitiva para nuestra Araucanía.