El Estado y la violencia rural

El Estado y la violencia rural

La violencia no tiene nunca ninguna justificación ni ética ni moral y debe ser condenada siempre bajo cualquier circunstancia y lugar venga de donde venga.

La sociedad no acepta ni tolera la violencia contra los menores, en contra de la mujer, de los adultos mayores, de los emigrantes, de los pueblos originarios, de las personas de color, de los de distinta orientación sexual y en general en contra de todas las personas piensen como piensen sean de izquierda, centro o derecha, de la ciudad o del campo. Es el Estado con sus instituciones el debe hacer respetar la ley cuando ocurren los hechos señalados .

Este fin de semana en la Araucanía otro acto de violencia conoció el país donde un atentado por encapuchados atacaron y provocaron el incendio de otro camión en nuestras carreteras con el resultado de una menor de nueve años baleada en la espalda.

La violencia rural en la Araucanía también debe ser siempre condenada, perseguida y rechazada sin ambigüedades, con la misma fuerza y firmeza como cualquier otra violación de los derechos humanos.

En la causa mapuche debemos rechazar la violencia ejercida por el Estado de Chile desde su formación para despojar a su pueblo de sus tierras y aguas, de su patrimonio cultural y de sus derechos, ante lo cual la sociedad debe exigir un camino de reparación que por falta de visión o voluntad política aún no se ha establecido, pero está la esperanza de que en este proceso de renovación constitucional se dé cuenta de esta insufrible demanda por paz y justicia.

No obstante la legitimad del reclamó es absolutamente injustificable, aún que sea por esa causa, la violencia rural y casi urbana que ha ido en aumento en la zona centro sur de nuestro país .

La violencia no es aceptada por nuestra sociedad y es el Estado entonces el garante de la seguridad y también el encargado de perseguir y condenar con todo el rigor de la ley a quienes resulten responsables de estos repudiables hechos como así también es el propio Estado el que debe encontrar el acuerdo con el pueblo mapuche y reparar el daño provocado en este conflicto por sus propias decisiones.