Con el objetivo de garantizar las necesidades alimentarias especiales de los estudiantes e incorporar una alimentación saludable en los establecimientos educacionales, los senadores Lily Pérez y Eugenio Tuma presentaron un proyecto de ley que incorpora estos ámbitos en las licitaciones de Junaeb.

En la iniciativa se contempla priorizar a las empresas que en sus ofertas contemplen el uso de alimentos saludables, naturales y frescos proveídos por productores locales, que se encuentren certificados o que incorporen prácticas agrícolas y culinarias tradicionales”, puntualizó Tuma.

Tuma explicó además que en los servicios de alimentación o punto de venta de alimentos de los colegios se promoverá la incorporación de alimentos saludables, en especial los frescos y que contemplen las necesidades alimentarias especiales de los estudiantes que padecen enfermedades nutricionales o de trastorno de la alimentación”, aseguró el presidente de la Comisión de Economía.

Chile, estipuló el parlamentario, dispone de una gran diversidad de productos frescos, naturales, sanos, que perfectamente pueden ser incorporados en la alimentación que entrega el Estado, incorporando una alianza entre los servicios de alimentación y los productores locales.

“Esta medida no necesariamente significa mayor costo, porque hoy un porcentaje de la alimentación va a parar a la basura. Por eso, en las bases se deberá considerar la evaluación del servicio de alimentación respecto a las raciones no utilizadas por los beneficiarios, el porcentaje de raciones desechadas y la implementación de un sistema de redistribución de dichos excedentes a través de instituciones de beneficencia que prestan apoyo a personas en condiciones vulnerabilidad social”, aseguró.

Según un reportaje de TVN, “200 mil niños a diario no se presentan a recibir su almuerzo. Es decir, el 15% de los alumnos que se alimentan con el beneficio Junaeb no lo hacen por inasistencia”.

En la misma línea, la senadora Lily Pérez añadió que los programas de alimentación escolar y de párvulos constituyen una ayuda fundamental en el desarrollo de los niños de nuestro país, alivianando la carga económica de las familias más vulnerables.

“El costo de una canasta diaria y mensual para personas celíacas resulta ser un 89% más cara que la alimentación de una persona sana. Es por esta razón que se vuelve imprescindible incluir en los programas de alimentación escolar una dieta especial para los niños que tengan estas necesidades especiales y así ayudar considerablemente a las familias de menos recursos que no tienen como financiar ese alto costo para alimentar bien a sus pequeños”, agrego Pérez.

Por ultimo, la senadora de la Región de Valparaíso, indico que estos requerimientos no significan un aumento en el costo total de licitación de los programas de alimentación, sino que deben propender a un diseño eficiente, exigiendo una distribución de los mismos recursos con el fin de atender a necesidades específicas de la población beneficiaria.