Somos una sociedad plurinacional, le guste o no a las elites. El territorio donde se conformó el Estado de Chile estaba habitado por diversos pueblos indígenas, algunos de ellos fueron extintos, otros se encuentran seriamente amenazados y todos han sido excluidos de nuestra institucionalidad.

El mal llamado conflicto Mapuche, es un problema político que afecta al Estado de Chile. La consolidación de un estado central, unitario y homogéneo excluyó el reconocimiento de otros pueblos, culturas y naciones anteriores al Estado, cuyos derechos fueron reconocidos por la Corona Española y por el Estado de Chile en formación a través de un sistema de parlamentos y tratados.

El Estado de Chile ha mantenido, por omisión, una práctica de limpieza racial, de exclusión y negación de derechos. Esta vulneración de derechos hacia los Pueblos Indígenas refleja una debilidad en nuestra densidad democrática. Chile fue, es y seguirá siendo un territorio plurinacional. Hay que hacerse cargo de las consecuencias que tiene mantener esta negación.

Todos rechazamos la violencia, pero hay que dar cuenta de sus orígenes para impulsar las transformaciones que la sociedad requiere y construir un pacto político- étnico institucional que permita avanzar hacia paz social basada en la justicia y el respeto de la diversidad.

Por esto, en junio de 2014 y mayo de 2015 presenté propuestas a los ministros del Interior respectivos para dar un paso a la paz social en la Araucanía.