Las leyes de Protección al Consumidor y Protección a la Vida Privada no dan cuenta de la realidad que enfrentan los consumidores en un mercado publicitario masivo y que desarrolla estrategias de comunicación agresivas utilizando los diversos medios que hoy disponen los consumidores. Claramente la legislación ha quedado superada por la dinámica del mercado situación que genera asimetría y vulnera derechos esenciales de los consumidores, como la protección de su vida privada y ejercer el derecho a otorgar el consentimiento o rechazo para recibir este tipo de comunicaciones.

El sistema de telecomunicaciones en Chile se contabilizan 3.397.967 líneas en Servicio de Telefonía Básica y 23.683.351 números abonados en telefonía celular y, de estos, 7.374.909 están suscritos a un plan comercial. En relación al consumo del internet, existe un total de 2.503.072 conexiones totales fijas y 10.713.842 conexiones móviles. Este es el contexto en el cual las empresas podrían operar para publicitar sus servicios, promociones o bienes.

Las diversas empresas de retail, financieras o telecomunicaciones canalizan sus campañas de publicidad u ofertas a través de call center o vía correo electrónicos. A estas empresas se han incorporado nuevos actores de servicios masivos como es la televisión por cable que presenta una penetración del 64% en el mercado con 4.158.874 personas que cuentan con este servicio quienes están expuestos a campañas de publicidad u ofertas masivas.

En este escenario de desarrollo masivo de la publicidad y de ofertas de servicios no solicitados por los consumidores que se efectúan vía telefónica a números y correos electrónicos privados, demanda la actualización de la legislación y cerrar los vacíos legales que permiten operar a las empresas de publicidad masiva vulnerando derechos fundamentales de los consumidores como son el respeto a la vida privada, el acceso y uso de números de teléfono o dirección de correo electrónico privados y el envío de información sin su consentimiento, sin regulaciones mínimas que resguarden las horas de descanso y la vida privada de las personas.

Por esto, presenté un proyecto de ley que termina con el acoso y hostigamiento que las empresas realizan a los consumidores y usuarios de servicios de servicios masivos. A las empresas de cobranzas ahora se sumaron las de telecomunicaciones, TV cable y financieras que realizan agresivas campañas de servicios que nunca se han solicitado.
Los consumidores somos quienes tenemos el derecho a decidir si queremos recibir estos llamados y las empresas deben tener la obligación de llevar los registros y respetar la decisión de los consumidores, quienes las transgredan deben ser sancionados.

Puedes seguir la tramitación del proyecto en este link: Ver articulo en Senado