Despejada la reforma tributaria es momento de poner nuestra mirada en las políticas de promoción, empleo y crecimiento y dejar de lado las trincheras de corto plazo.

En este sentido, de manera responsable y transversal impulsé la creación de una Bancada Propyme, porque no basta con reconocer el aporte que este sector hace en la generación de empleos.

Por esto, se requiere una política pública de Estado que estimule las empresas de menor tamaño, garantice el acceso al financiamiento y elimine las barreras que impiden la libre competencia, especialmente las malas prácticas de las grandes empresas, que gozan de amplia impunidad o de sanciones irrisorias.